+34 638350949info@seoparaweb.es

Arquitectura de la información: 3 pilares para una buena estructura

Una buena arquitectura de la información de un sitio web mejorará su usabilidad y sus conversiones

La información contenida en tu sitio web ha de estar bien estructurada si quieres que los usuarios la encuentren.

Elaborar una arquitectura de la información eficaz significa proveer al usuarios todas las facilidades y caminos más obvios y directos para conseguir la información buscada.

Tarea muy complicada cuando trabajamos con sitios de gran envergadura, con infinidad de páginas y una estructura jerárquica rígida y profunda. En la arquitectura de la información casi siempre habrá que hacer concesiones debido al espacio limitado del que se dispone en una página.

El truco está en conocerse a sí mismos, al público y al contenido, para saber cómo organizar la información de cara al usuario.

1) CONOCE A TU PÚBLICO

Antes de diseñar una página, antes de crear un wireframe con Balsamiq, Axure u Omnigraffle, incluso antes de hacer un boceto de la organización de la información de una web, tienes que recopilar, estudiar e interpretar muchos elementos que afectarán la arquitectura final del proyecto.

Cualquier página web se diseña para un público, no existen páginas creadas sólo para interés personal. El hecho de colgar una web en Internet implica que queremos que alguien la vea. Todas las personas que deseamos que vean la web y la utilicen constituyen nuestro público objetivo.

Según el sector en el que te estás moviendo, los segmentos de público objetivo pueden ser más o menos amplios, pero nunca se puede abarcar a todo el mundo. Desgraciadamente siempre habrá alguien cuyas características le posicionen fuera de tu público objetivo.

Por ejemplo si vendes artículos de precio elevado, puedes esperar que tu público tenga ciertas idiosincrasias: poder adquisitivo elevado, gustos de un cierto tipo, cultura de un cierto nivel y determinados conocimientos en el uso de Internet. Este último es un dato fundamental para la arquitectura de la información, y la usabilidad en general.

Si vendes máquinas de escribir, es lícito esperarse que tu público pueda no ser especialmente hábil en el uso de Internet, y por eso no sería conveniente incluir en la web aplicaciones y funciones complejas que sólo usuarios acostrumbrados a las últimas tecnologías podrían usar sin dificultad.

Siguiendo el mismo ejemplo, se podría esperar que tu público conozca una determinada terminología (que posiblemente desconozcan otras personas orientadas a las tablets): esta terminología se podría entonces incluir en la web. El efecto sería cierto sentido de exclusividad, que puede traer beneficios pero también obstáculos para el público (en muchos casos en la arquitectura de la información el equilibrio será tu mejor aliado).

Otra característica podría ser el rango de edad del público: probablemente tus usuarios serían personas de más de 40 años (¡pero cuidado también con las modas, como las actuales tendencias vintage!), y a ellos te dirigirás probablemente de forma distinta que a un público de veinteañeros en busca de un smartphone barato.

Así que: identifica el público objetivo, y estudia sus características y los efectos que van a tener en la arquitectura de la información.

Si quieres ir un paso más allá, tras haber investigado el público objetivo, puedes hacer un ejercicio muy interesante: crear “personajes”. 2 o 3 personajes que representen a versiones distintas de tu público objetivo. Con su historia, sus trabajos y gustos, y sus conocimientos de Internet y del producto que vendes.

Estos personajes serán útiles no sólo a la hora de diseñar la arquitectura de la información, sino también cuando la tengas de testear, creando “situaciones” pseudo-reales.

2) CONOCE TUS OBJETIVOS

Otro aspecto importante que interviene en la arquitectura de una web es el objetivo (o los objetivos) que se propone el sitio.

Habrá sitios web cuyo fin es que el usuario haga una compra, otros que esperan transmitir una determinada información, otros que quieren dar a conocer una marca sin necesidad de realizar una transacción. Existe todo tipo de web y todo tipo de objetivos.

Una vez identificado el tuyo, piensa en como la información de la web puede organizarse para favorecer la conversión de ese objetivo.

La arquitectura de la información de hecho no tiene porque estar del todo libre de intenciones. Es decir, no tiene porque presentar todo el contenido de forma equilibrada.

Un usuario entra en una tienda online esencialmente porque están interesado en comprar algo. La mejor AI para esta tienda debe centrarse en dar fácil acceso a la información que el usuario necesita para poder realizar la compra: catálogos y fichas de productos, posibilidad de compararlos con otros similares, las políticas de devolución, etc.

Habrá contenido que conforma la página web que tiene una importancia menor, y por lo tanto no será necesario bombardear al usuario con esa información. Prioriza los contenidos en base a tus obetivos.

Al entrar en una web el usuario se encuentra como un náufrago en alta mar. El cometido de la AI es evitar que el usuario se pierda en el océano de la información disponible y llegue a un determinado lugar. Tiene a disposición unas herramientas para llegar a este destino.

Si le mostramos el camino y le proveemos las mejores herramientas para hacerlo, él estará feliz de alcanzar el objetivo, sintiéndose seguro y satisfecho.

3) CONOCE TU INFORMACIÓN

¿Qué vas a incluir en el sitio web? Lógicamente la operación de organizar algo es mucho más fácil y tiene más probabilidades de éxito si se conocen los elementos a organizar.

Conocer la información significa no sólo saber en qué consiste cada parte, sino ser conscientes de las prioridades.

De hecho, en las primeras fase de la arquitectura de la información, conocer y disponer de todo el contenido no es esencial: lo importante es saber qué tipos de elementos existen, el espacio que necesitan, la frecuencia con la que se actualizan y sobre todo la importancia que tienen.

medida que avanzas en la elaboración de tu arquitectura, cuánto más conozcas la información, más fácil será organizarla.

Si conocieras todas las piezas de un puzzle, su forma y cómo pueden encajar, sería muy fácil completarlo, ¿verdad? Si trabajas en proyectos de clientes (no el tuyo propio), al principio tu conocimiento será limitado, y para completarlo será necesaria la ayuda de los creadores de contenidos, managers o desarrolladores de la página web.

Divide el contenido en lotes en orden de importancia, y recuerda que aquí llega lo mas difícil: la prioridad del contenido tiene que acomodar las ideas y características de 3 actores que intervienen en la web. Los gestores de la web (la empresa con sus webmasters y redactores, que suelen tener unas ideas preconcebidas que habrá que evaluar), el público al que has previamente analizado, y las caracteristicas técnicas del sitio (tecnología y lenguaje de programación utilizados, el diseño y el espacio).

Hacer que encajen estas piezas va a ser quizás la tarea más compleja en la elaboración de la arquitectura de la información. Ahora que dominas también el contenido, es el momento de ensamblar todo lo que has recopilado y aprendido y ponerse manos a la obra para crear la arquitectura.

4) CONSTRUYE TU ARQUITECTURA DE LA INFORMACIÓN

Ya estás preparado, dispones de todos los elementos necesarios en los que basar una estructura. He aquí algunos consejos que te serán útiles a la hora de diseñarla:

a)     En sitios web pequenos, utiliza jerarquías simples. Dentro, de lo posible, intenta que todos los elementos prioritarios sean accesibles directamente desde la home page. Al tratarse de sitios pequeños es realístico pensar que desde la home page pueda accederse todo lo que importa.

b)    No te centres únicamente en la página principal. Es un error que muchos cometen. Hay numerosos usuarios que acceden al sitio a través de otra página. Asegúrate de que todas las páginas de tu web permitan al usuario moverse y encontrar información fácilmente.

c)     Estudia cuidadosamente la terminología: un término inusual o incoherente con el contenido puede frustrar la experiencia de usuario. El usuario simpre está buscando algún termino que ya conoce, y si lo encuentra se sentirá más cómodo y confiado.

d)    En sitios web de gran tamaño, jerarquiza y prioriza: por mucho que cada empresario lo crea, ningún usuario está interesado en toda la información de la web (quienes somos, misión, dicen de nostros, etc.). Tu objetivo es darle lo que busca y no confundirle con información irrelevante.

e)     Simplifica siempre que sea posible. El usuario recibe un bombardeo de información todos los días a todas horas y de todas partes. Los estíimulos son incontables, su capacidad de gestionarlos limitada. Ofrecer demasiadas opciones le pondrá nervioso e indeciso. Tampoco escatimes en tu oferta de posibilidades, pero primero consigue tu objetivo, y después ofrécele mas (sabías que una de las herramientas más eficaces de Amazon es la sugerencia de productos similares o “que otros también compraron” en la fase post-venta?)

f)     Analiza y ajusta: si ves una clara tendencia, aprovéchala. Muchas veces basta con desplazar un botón o cambiar un término. Si realizas, a través del análisis de trafico, que los usuarios tienen prioridades que desconocías, no dudes en otorgarles más espacio y más facilidad de uso.

Ahora tienes una arquitectura de la información inteligente, cuidada, que solo podrá aportarte beneficios. Y si quieres compartir tus ideas y opiniones, deja un comentario!
Artículos recomendados

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies. Para mayor información consulte nuestros Términos y Condiciones

ACEPTAR